jueves, 23 de marzo de 2017

La orden de Santiago y su no voto de castidad

Cuatro fueron las grandes Órdenes Militares que se instauraron en la Península Ibérica durante la Edad Media, pero sólo una de ellas tuvo gran idea de no hacer prometer que guardarían el voto de castidad:


Esta fue la Orden de Santiago, que se creó para cuidar de los peregrinos que hacían el famoso Camino, y que tomó su nombre del gran santo Patrón de España (aunque bueno, por entonces no era España, pero ya me entendéis). Como buenos siervos de dios, sus componentes debían ser soldados devotos, cumplidores de las reglas cristianas, y obedecer los votos de obediencia a sus superiores y de humildad. ¿Y de castidad? Pues no, ese parece que se lo saltaron.

Había un dicho que lo explicaba muy bien: "En conyugal castidad, viviendo sin pecado, semejan a los primeros padres, porque mejor es casar que quemarse". En fin, que preferían a los integrantes de la Orden casados y recogidos, dándole al tema de vez en cuando con sus esposas, que no totalmente salidos por esos caminos de Dios teniendo continuamente tentaciones.

Y dado que estos monjes soldados, y los de otras Órdenes, causaron algunos desmanes, no iban muy desencaminados los Padres Fundadores. Aunque claro, ni pensaran que eso era el despiporre: había que guardar períodos de abstinencia sexual, bastante numerosos y extensos debo decir, y siempre cumpliendo las leyes de la Iglesia. No sólo debían ser devotos, sino parecerlo, y eso también en lo tocante al sexo conyugal, que debía guardar Cuaresma, Adviento y varias fiestas de guardar. Una cosa impensable en estos días, pero de la que en ese momento no disfrutaba ninguna otra Orden Militar.

También hay que decir que esta Orden, a pesar de ser de las primeras, era muy liberal ideológicamente hablando. No sólo tenía esta opinión sobre el voto de castidad, sino que además fundaron monasterios femeninos, cuyas integrantes eran denominadas "comendadoras", y que llegaron a tener tanto poder como los hombres. Generalmente habitaban allí las esposas e hijas de los soldados integrantes de la Orden, que a pesar de no tener ninguna función militar, administraban los bienes, propiedades y ganancias. Y también tenían permiso para saltarse el voto de castidad si se casaban, e incluso podían dejar la orden cuando quisieran, volviendo a la vida secular con todas sus ventajas y desventajas.

Así que mi más efusivo aplauso para esta antigua institución, aunque sea por el primer atisbo de feminismo que se pudo ver en la historia de las Órdenes Militares, y que no ha vuelto a repetirse mucho más.

martes, 21 de febrero de 2017

La colonización, un descubrimiento a lo XXX

Si hay un acontecimiento grande en la historia de España, después de la Reconquista, es sin duda el descubrimiento de América por Colón y su asentamiento, lo que se llama la "colonización de las Indias Occidentales". Como una cosa ocurrió detrás de otra, con apenas un año de diferencia, no es exagerado decir que el final del siglo XV y principios del XVI fue una época gloriosa en los anales de nuestra historia.

Algunos años después de la colonización, llegaron a América las primeras órdenes religiosas, destinadas allí por la Corona de España, en un intento de cristianizar a los indios y llevarles la fe verdadera. Contaban para ello con varias bulas papales, y es que al parecer el tema preocupaba bastante a Europa y, en especial, a los impulsadores del descubrimiento de las nuevas tierras. Los indios debían conocer a Dios, el dios católico, y debían hacerlo cuanto antes; por eso, llegaron allí las órdenes de los dominicos y los franciscanos, las de mejor reputación.

Pero la verdadera cuestión es: ¿por qué fue necesario esta intervención religiosa? Bueno, pues no estaría mal hablar de cómo se comportaban los primeros conquistadores, con Colón a la cabeza. Éste fue el artífice de la situación, cuando llegó a Castilla con unos esclavos indígenas, que no fueron muy del agrado de Isabel la Católica; y fue ella misma la que ordenó que no se esclavizara a los habitantes de los nuevos territorios y concediéndoles los mismos derechos que a sus súbditos peninsulares. Claro que esto sólo era la punta del iceberg.

Yo no sé si es cierto lo que se habla del genocidio indígena en la época de la colonización, pero me imagino lo que tuvo que ser para aquellos hombres que habían estado meses en el mar llegar a tierra firme, y encontrarla llena de mujeres tetonas. ¿Os lo podéis imaginar? Aquello debió ser para ellos el paraíso en la tierra, y sin nadie que controlara desmanes, puedo imaginar que sería un despiporre, y que en ese primer momento ya debió de salir toda una generación mestiza. Y aunque no dudo que hubiera violaciones, también me puedo imaginar lo que aquellas mujeres debieron sentir cuando vieron a aquellos hombres tan diferentes a los de su alrededor, unas jovencitas porno a las que no se les tenía prohibido gozar del sexo antes del matrimonio.

Aquello debió ser brutal, y como digo, incontrolable. Aunque Colón insistió en que sólo se hacía esclavos a aquellos indígenas que presentaban batalla y eran derrotados, habría que haber indagado un poco, puesto que por mucha libertad sexual y moral que hubiera en los territorios recién descubiertos, a nadie le gusta que se follen a su mujer a cara descubierta, eso es así. Y si aquellas latinas follando (así las llamaríamos hoy) por doquier no eran toda una provocación para sus maridos o parejas, como se hicieran llamar, ya me diréis qué podía ser. Claro que llegar a la reina contándole toda una historia de sexo amateur xxx en plena Edad Media, y encima a la reina más católica de toda la cristiandad, no era lo más adecuado.

Estoy seguro que todas aquellas tias culonas que se paseaban en taparrabos tuvieron mucho que ver con todas las contiendas que se produjeron a continuación, además de la conquista de los territorios por parte de los españoles y del expolio de sus tesoros. Y por eso fue necesaria la llegada de las órdenes religiosas, un poco para cristianizar a los indígenas, sí, pero también un mucho para controlar a toda aquella panda de calenturientos que pensaban que estaban en el mayor prostíbulo de la Tierra, y que encima era gratis, jeje.

No fue fácil para aquellas órdenes la tarea, a pesar de que su aparición fue poco años después del primer viaje de Colón. Cuando llegaron a América, la situación ya era crítica con los indios, y además muchos españoles se habían hecho dueños de los territorios como si les hubieran sido concedidos por el mismo dios. Tuvieron que luchar contra unos y otros, pero eso será en otra ocasión. Mientras, podéis reflexionar sobre el tema, y dejar cualquier opinión que os merezca en los comentarios.

Un saludo y hasta pronto.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Las ordenes militares al servicio de la Corona

Aunque las palabras "guerra contra el infiel" deberían haber quedado ya muy atrás en el tiempo, precisamente y por desgracia se han puesto de rabiosa actualidad gracias al reciente atentado islamista en Berlín en plena Navidad, con lo que no debemos olvidar que el fanatismo religioso que surgió hace siglos no está totalmente fuera de nuestra sociedad.
Fue en los albores de la Edad Media, apenas comenzando el siglo XI, cuando en Europa empezó a hacerse patente una fiebre por recuperar algunos lugares asiáticos que ellos denominaban "santos" del yugo musulmán. La excusa para comenzar tales enfrentamientos eran las condiciones que decían sufrían los cristianos en Tierra Santa, aunque sobre eso habría mucho que discutir, puesto que olvidaban que fue precisamente allí donde se originó la religión cristiana y que durante muchos siglos se había convivido en relativa paz; quizá algunos intereses económicos y de poder territorial pesaron más que esa consideración, pero en cuanto se involucró al Papa, que por lo general estaba más interesado en estos últimos asuntos que en los espirituales, la cosa se cubrió con el manto de la palabra "Santa".


Y así se originaron las Santas Cruzadas, que aunque al principio se presuponía iba a ser una única batalla para recuperar todos los territorios sagrados, se descubrió que los infieles eran más duros de pelar de lo esperado (seguramente porque defendían no sólo sus propios lugares de culto, sino además sus propios hogares). Hubo que organizar varias, y a la sombra de ellas surgieron las Órdenes Militares, que unían soldados y religiosos en una única institución, con el único objetivo de defender todo lo cristiano frente a lo que no lo era.
Las Cruzadas se desarrollaron en Asia, pero en España no hubo que ir tan lejos para tener nuestra guerra santa particular. Los musulmanes habían ido ocupando la península poco a poco, dejando fuera de su yugo a unas pocas zonas del norte del país; así que cuando los entonces ocupantes de la península quisieron recuperarla para sí, empezaron a surgir también estas órdenes en el país, al amparo de la Corona de Castilla primero, y después al de otros reinos peninsulares.
Si os gusta la historia de España y queréis conocer más sobre estas Órdenes Militares y cómo fueron introduciéndose en la vida seglar y social del país e influenciaron en la sociedad del momento, no dejes de seguir mis post.